Papeles proscritos
Julio 9, 2008 @ 16:33
Tecnología ObsoletaEl tema de los libros prohibidos ya lo traté en TecOb hace mucho en un amplio artículo, que tengo pendiente de corregir porque es demasiado “plano”. Si hoy vuelve aquí, aunque sea sólo como simple curiosidad, es porque ordenando una serie de libros que ya tienen unos cuantos años a la espalda, me he fijado en uno especial. Se trata del Compendio Sinóptico de Literatura Universal, editado en Madrid en 19441. Se trata de una obra de Carlos Robles Piquer, destinada a servir de breviario sobre los cuestionarios oficiales de la materia de literatura para bachilleres. Como no podía ser de otra forma, se abre el librillo con referencias al censor de la obra, Dr. Andrés de Lucas y a Casimiro, Obispo Auxiliar y Vicario General de Madrid. Visto esto, no cabe duda de la época en que se inscribe la obra, por si el año de publicación no servía ya de orientación suficiente. Ahora bien, este compendio, a pesar de su esquematismo, es asombrosamente amplio y completo. Cabría pensar que no se citarían obras que, para las instituciones de la época, hubieran sido poco menos que contaminantes y perniciosas. Pues no, se citan e incluso algunas son ensalzadas, lo que no obsta para que lleven, muchas de ellas, la indicación de pertenencia al Índice de Libros Prohibidos por la Iglesia. He aquí dicho Índice procedente del libro citado, donde se guía al lector a la página donde se localiza tal o cual obra “negativa”.

Hay casos que hoy serían motivo de risa, pero en su contexto histórico tenían su sentido. Por ejemplo, qué pensar de la pertenencia al Índice de El Conde de Montecristo o Los Tres Mosqueteros, de Dumas padre. Ahí está, cómo no, mi querido Erasmo y su Elogio de la locura, o la Enciclopedia, de Diderot y D´Alembert. Sobre este último caso, el autor del compendio muestra cierta ambivalencia. Véanse, por ejemplo, estos dos fragmentos, uno crítico, el otro elogioso, sobre la Enciclopedia:
El escepticismo que dejan las agotadoras luchas religiosas de la Reforma, el predominio de la razón sobre la fe, el ambiente pagano de la influencia clasicista, el espíritu de crítica, el ansia de libertad material, la relajación cierta de algunos hombres de la Iglesia, y tal vez el afán de distinguirse por algo original, son los factores que intervienen en la creación de este movimiento revolucionario, el filosofismo, que tanto daño ha causado en el mundo y cuyos gérmenes están contenidos en el Diccionario o Enciclopedia. Las nuevas ideas iban expresar el descontento general, preparando así la revolución francesa.
Dionisio Diderot. Ateo que quizá sólo lo era superficialmente, vivió pobremente y fue, con D´Alembert, el autor verdadero de la grandiosa obra para la que escribió artículos sobre todos los temas. La Enciclopedia, compendio de las nuevas orientaciones y obra de didáctiva positivista.
Me han llamado también la atención otros fragmentos, muy breves, pero en apariencia poco relacionados con el pensamiento único de la época, sobre todo teniendo en cuenta que esta obra pasó bajo la férrea mirada de la censura, como todo lo que se publicaba entonces. Se nombran, por ejemplo, algunos representantes de la literatura catalana que escribían en catalán, y como tal aparecen consignados sin tinte alguno de menosprecio o prevención. Chocante es, igualmente, que junto a la indisimulada exaltación, hasta el hartazgo, de figuras como José María Pemán, se recomiende leer a Federico García Lorca.
Volviendo al asunto del Índice de Libros Prohibidos, hoy las cosas han cambiado, faltaría más, porque el Índice dejó de estar vigente en 1966, aunque según el actual Código de Derecho Canónico, se orienta y avisa acerca de libros que podrían ser considerados peligrosos desde el punto de vista de la fe católica. He ahí, por ejemplo, los siguientes artículos del citado Código:
831 1-Sin causa justa y razonable, no escriban nada los fieles en periódicos, folletos o revistas que de modo manifiesto suelen atacar a la religión católica o la las buenas costumbres; los clérigos y los miembros de institutos religiosos sólo pueden hacerlo con licencia del Ordinario del lugar.
2-Compete a la Conferencia Episcopal dar normas acerca de los requisitos necesarios para que clérigos o miembros de institutos religiosos o miembros de institutos religiosos puedan tomar parte en emisiones de radio o de televisión en las que se trate de cuestiones referentes a la doctrina católica o a las costumbres.
832 Los miembros de institutos religiosos necesitan también licencia de su Superior mayor, conforme a la norma de las constituciones, para publicar escritos que se refieran a cuestiones de religión o de costumbres.
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El espíritu de la Enciclopedia
La esencia de Occidente
El milagro de Occidente
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1 Texto de la cubierta que, a pesar de estar muy dañada, resulta legible: Compendio Sinóptico de Literatura Universal. Con amplios índices. Para el repaso rápido de esta materia. Realizado, en armonía, con los cuestionarios oficiales, por Carlos Robles Piquer. Premio Extraordinario de Examen de Estado en la Universidad Central. Julio de 1943. Publicado en Madrid, 1944. Librería Enrique Prieto, Preciados 48.

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